X

WoWRean

Reclusos malditos

Tras la formidable Muralla de Cringrís, una terrible maldición se extendió por la aislada nación humana de Gilneas y transformó a muchos de sus valientes ciudadanos en espeluznantes bestias lobunas conocidas como «huargen». Los eruditos humanos debatieron ampliamente el origen de la maldición, hasta que se descubrió que los primeros huargen no eran pesadillas de otra dimensión, tal y como se creía, sino elfos de la noche druidas malditos.

Historia de los huargen

Hace mucho tiempo, durante una cruenta guerra en Kalimdor entre elfos de la noche y sátiros demoníacos, un grupo de druidas practicaba la habilidad de transformarse en poderosas pero indómitas formas que encarnaban la furia de Goldrinn, el ancestro lobo. El objetivo de estos druidas de la manada, adoctrinados por Ralaar Colmillo de Fuego, era blandir la Guadaña de Elune, un artefacto místico, para templar la incontrolable ira inherente de sus formas.

Sin embargo, en lugar de aplacar la furia de los druidas, la Guadaña transformó a Ralaar y a sus seguidores en huargen, bestias humanoides esclavizadas por sus propios instintos primigenios.

Los druidas de Ralaar atacaron a aliados y a enemigos por igual. Los elfos de la noche heridos por las bestias contrajeron una virulenta maldición que también los convirtió en huargen. Desesperado por contener la enfermedad, el archidruida Malfurion Tempestira desterró a los huargen a una parte del Sueño Esmeralda, el mundo de los espíritus de Azeroth, donde dormirían en paz para siempre.

La amenaza de los huargen quedó contenida durante miles de años, hasta que el archimago Arugal despertó a las lobunas bestias del Sueño. Convocados por el rey Genn Cringrís, los huargen se enfrentaron a las tropas de la Plaga que amenazaban el reino de Gilneas. Aun así, las ferales criaturas no tardaron en extender su maldición por la población humana, e infectaron a los soldados gilneanos que había apostados al otro lado de la Muralla de Cringrís.

Los elfos de la noche, quienes se sentían responsables del origen de la maldición y de los estragos que esta provocó, decidieron ayudar a los gilneanos. Con la Guadaña de Elune, los elfos de la noche no pudieron curar la afección de forma permanente, pero lograron enseñar a los gilneanos a controlarla: estos aprendieron a cambiar a voluntad de forma humana a huargen y viceversa. Ahora, estos autodisciplinados huargen se han reincorporado a la Alianza como poderosos aliados, listos para luchar por su humanidad y su lugar en la sociedad.

Zona de inicio
Gilneas

Durante muchos años, la nación de Gilneas existió aislada tras la colosal Muralla de Cringrís. Libre de la influencia exterior, el reino se apoyaba en el indomable espíritu y la tenacidad de sus ciudadanos para forjarse su propio destino en el mundo. Sin embargo, últimamente, una serie de eventos han agitado Gilneas hasta el núcleo. Mientras que la nación se esfuerza por recuperarse de la guerra civil que acaba de librarse, una devastadora maldición huargen se ha extendido por Gilneas, convirtiendo a algunos de sus habitantes en feroces bestias.

 

Ciudad capital
Gilneas

Recientemente, estos salvajes huargen han lanzado una ataque sorpresa contra la capital fortificada del reino, la Ciudad de Gilneas. Los ciudadanos que no están infectados han tomado las armas para defender su hogar y ahora luchan contra los huargen en las sinuosas calles adoquinadas y los estrechos callejones. Pero ante la falta de señales de rendimiento, la amenaza huargen ha hecho que la gente tema que los días en los que Gilneas sobrevivía por sí misma hayan llegado a su fin.

Líder
Genn Cringrís

Una vez tras otra el rey Genn Cringrís se ha visto obligado a tomar decisiones difíciles para mantener el bienestar y la autonomía de Gilneas. Tras la Segunda Guerra, ordenó la construcción de la aparentemente impenetrable Muralla de Cringrís para proteger a su pueblo de las amenazas externas, cerrando la nación de forma efectiva al mundo y a sus insignificantes conflictos. Durante años la muralla cumplió con su cometido, pero cuando la maldición de los huargen se extendió a Gilneas, la enorme barrera comenzó a parecer el acceso a una prisión en vez de a un santuario. Ahora, con los renegados en el cercano Bosque de Argenteos y la maldición de los huargen preparada para destruir todo lo que Genn y sus antepasados se habían esforzado en construir, el orgulloso rey de Gilneas debe hacer todo lo que esté en su poder para salvar su reino. Debido a su ira ante la terrible situación, la prueba más dura que espera a Genn podría ser contener su ira antes de que acabe consumiéndolo por completo.

 

Montura racial
Galopada salvaje

Debido a sus lazos con la naturaleza, los huargen pueden invocar su fervor bestial para viajar grandes distancias. Con la ayuda de sus cuatro miembros, un huargen puede correr a velocidades que rivalizan con los caballos más prestos, los sables de la noche y los mecazancudos. Aunque satisface alguna necesidad primaria interior, los huargen se deleitan en esta forma de viaje en comparación con las que usan las demás razas de Azeroth, quienes confían en monturas para que los transporten.

 

 

Rasgos raciales

Galopada salvaje
Usa las cuatro patas para correr como un animal salvaje. ¿Quién necesita una montura cuando puedes correr?


Desviación
Los Huargen tienen una resistencia natural al daño de las Sombras y de Naturaleza.

Huida oscura
Activa tu verdadera forma, aumentando drásticamente la velocidad de movimiento durante un breve período de tiempo.


Despellejador
Las garras de huargen son tremendamente afiladas y pueden despellejar rápidamente a cualquier bestia muerta.


Saña
Los huargen luchan con la ferocidad de un depredador alfa y obtienen un bonus en los golpes críticos


Dos formas
Los Huargen pueden cambiar de forma a voluntad fuera de combate.